Minería y Petróleo en el ser o no ser

 


Obama como buen político pasa con el derrame de una situación a otra. Lo cierto es que las críticas de no haber actuado a tiempo son ciertas y dejar un ecosistema a manos de una empresa privada es temerario y dice mucho a la hora de una consideración especial. Un país que no duda a la hora de invadir a otro por el mismo recurso, ahora deja fluir el petróleo produciendo el mayor desastre en ambiente de todos los tiempos. Claro la BP es de un país aliado.

La no intervención ha sido la política de Obama que manifestó estar furioso y ahora ve "progresos" en la contención del vertido en el golfo de México, viajó solo tres veces a presenciar el desastre. En Magdalena muy lejos de allí y en otro derrame de menor cuantía, la escena de abordaje fue similar. El estado provincial comandado en ese momento por Duhalde dejó hacer a la Shell las tareas y colocó supervisión. En ambos casos se armó un comité de crisis y de coordinación que constaba simplemente de un observador y un observado en plena crisis de improvisación.

La semana que se va

En estos últimos siete días, los conflictos ambientales han tomado una dinámica sin precedentes en la República. La irrupción de la justicia, disparada involuntariamente por la decisión del Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) de acudir ante los miembros de la Corte Suprema para impedir la judicialización de los conflictos ambientales -analizado con minuciosidad en este sitio-, abre un nuevo camino hacia la forma de implementar políticas públicas en el país.
Los responsables de velar por la seguridad ambiental de los ciudadanos se han colgado un salvavidas de plomo con la ingenua presunción de que los miembros del Alto Tribunal frenarán, de algún modo, el vendaval de pleitos que se avecinan a lo largo y lo ancho de todo el territorio del país.
Pero la semana fue pródiga en demostrar lo contrario. Los miembros de la justicia y de la sociedad civil comenzaron a movilizarse con rapidez y, casualidad o no, el tintineo sancionatorio comenzó a repiquetear  en los temerosos oídos de los funcionarios.

La importancia de preservar los glaciares

Por el Embajador Raúl A. Estrada Oyuela

Presidente de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

 

Todo el mundo sabe que los glaciares son formaciones de hielo que se producen por compactación y recristalización de la nieve. Esas masas se reproducen cuando la precipitación anual supera la evaporación propia de los veranos. Son formaciones frágiles de gran importancia como reguladores de la disponibilidad de agua dulce. Hoy grandes sectores de la población mundial no tienen acceso al agua dulce, ya sea porque falta en su región o porque está mal distribuida, como ocurre en nuestro país.
Esa escasez se agrava por la contaminación del agua dulce con agroquímicos, efluentes industriales y residuos que han aumentado de forma alarmante, mientras el mundo requiere más agua dulce pura y confiable, y el calentamiento global está modificando el ciclo hidrológico.
Adoptar la ley 26418 adoptar una ley 26418 con principios básicos para proteger glaciares de ciertas actividades humanas que los afectan fue política, científica y económicamente correcto directamente. Grandes glaciares que impresionan por su magnitud sufren el cambio climático global cuya solución deben buscar mancomunadamente las naciones. Para morigerar el fenómeno se requiere que el hombre se comporte amigablemente. La ley 26418 prohibía ciertas actividades y fue vetada por el Decreto 1837/2008, básicamente por considerar que en lugar de prohibir esas actividades que el legislador había considerado perniciosas, debían establecerse ciertos parámetros de protección que las provincias los reglamentaran. La experiencia demuestra que en muchas provincias las reglamentaciones ambientales privilegian el interés local a corto plazo sobre el interés nacional a mediano y largo plazo. El criterio del Poder Ejecutivo fue equivocado.
La cuestión puede describirse en términos generales o reducirse a los casos concretos de explotaciones mineras que amenazan glaciares, incluyendo la zona periglacial propia de nuestra cordillera que constituye, según informa el Instituto de Geocriología del CONICET con sede en Mendoza, “un recurso hídrico potencial muy importante para los Andes Centrales y Secos, especialmente cuando los glaciares no están, se retiran o ya sólo se expresan como glaciares cubiertos”.
Nadie puede razonablemente oponerse a la explotación de los recursos mineros. Es cierto que la actividad minera en sí misma no puede considerarse sostenible porque extrae recursos cuya formación ha demandado edades geológicas. Sin embargo puede y debe practicarse de manera ambientalmente amigable, evitando la contaminación química o la destrucción de suelos o glaciares.
El problema se presenta en todo el mundo y en particular con la minería del oro. El curioso proyecto de Pascua Lama es un caso que provoca fuerte debate. Aunque se trata de un proyecto único, se hicieron dos evaluaciones de impacto ambiental separadas: una para Chile y otra para la provincia de San Juan lo cual es difícil de explicar racionalmente y origina un buen número de contradicciones. Resulta notable que, ante la preocupación pública por el daño que las explosiones previstas en el proyecto, la empresa minera haya negado que afectarían glaciares andinos. El dictamen final de la autoridad ambiental chilena dispone que “el titular (la empresa Barrik) deberá acceder al recurso mineral y obras asociadas al desarrollo del proyecto en la zona de glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza de manera tal que no se produzca remoción, traslado, destrucción o cualquier otra intervención física sobre ellos”. Parece una condición difícil de cumplir.
Después del veto de la ley 26418 y lograda por influencia del Poder Ejecutivo la imposibilidad del Congreso para insistir en un proyecto que había aprobado unánimemente, el nuevo Secretario de Ambiente inició un proceso consultas ofrecer un sustituto mediante la reformulación del texto. Teniendo en cuenta los fundamentos del veto el propósito obvio es crear espacio para las actividades que prohibía la Ley 24685. No he tenido noticias que el nuevo proyecto se haya formalizado. Ello se comprende fácilmente en una dinámica de sucesivos conflictos ambientales y de otro género que acumulan para que los más recientes hagan olvidar los anteriores.
La técnica de la enmienda pergeñada para sustituir la ley vetada, consiste en modificar definiciones a fin de reducir el alcance de la norma, particularmente el concepto de ambiente periglacial antes mencionado y facilitar así explotaciones mineras o de petróleo. También diluye la referencia a la función de regulación hídrica que tienen los glaciares y permite autorizar obras en principio prohibidas pero que puedan ser declaradas de “interés público”. Además elimina la evaluación estratégica del impacto ambiental, reduciendo de esa forma el estudio a un enfoque local que puede ignorar intereses de otras provincias o de la Nación. Muy significativo es que la nueva elaboración elimina la disposición transitoria que imponía que las actividades que hoy están en ejecución pero que la ley prohibía para el futuro, debían someterse en el término de 180 días a una auditoria ambiental para identificar y cuantificar impactos y que esas actividades debían cesar o trasladarse si producían impacto significativo sobre los glaciares o el ambiente periglacial.
Mientras se realiza una campaña de recolección de firmas para insistir en la ley original, es de esperar que la tentativa de sustitución por un texto inferior no prospere

Regístrese, comuníquese, publíquese

El mediodía del lunes se puso caluroso en el Riachuelo. Se habló de todo menos de política. Rigurosamente el tema de la cuenca Matanza Riachuelo es político. Todas las instancias implican negociación y es precisamente allí donde las oportunidades de saneamiento quedan históricamente anuladas. Un proceso descriptivo infinito. Sucede que en la cuenca hay intereses de todo tipo que convergen logrando un status de la cuenca. Y ese status es igual a contaminación y a inescrupulosidad en los negocios. No es nuevo, por eso es difícil. La situación política y los intereses económicos  pueden hacer estallar cualquier buena intención. Pero también es cierto que hay una demanda de acción. ¿Es cierto? No, no es cierto.  Para no ir muy lejos un poco de historia temprana. Durante la gestión de Romina Picolotti se avanzó poco y nada. Clausuras parciales y mediáticas, no lograron convencer ni a propios ni a ajenos ni al hombre que salía en las fotos poniendo la faja. 

La Señora Presidenta hizo entrega a los miembros del Consejo Directivo presentes dos documentos que detallan las tareas comprendidas en el Pliego de Licitación de la Obra de limpieza de Márgenes y Espejo de Agua relacionadas con el Préstamo BID 1059/OC-AR para la Ciudad de Buenos Aires y los Municipios de la Cuenca respectivamente.
En uso de la palabra el Ministro Velasco sostiene que ha tomado conocimiento de la descripción general del proyecto, pero que necesita elementos suplementarios a fin de expedirse sobre el particular, concretamente, solicita acceder a la documentación licitatoria.
En similar sentido se manifiestan la Ministro Giorgi y la Secretaria Suárez Arocena, con el propósito de comprender mejor el alcance de los trabajos a desarrollar.

Los alcances fueron siempre un imperativo de no firmar lo que no se conoce.  Fuentes provinciales y de la Ciudad directamente no participaron con derecho pleno de la ACUMAR. O sea estaban allí pero no estaban. Pérdida de jurisdicción y un manejo discrecional de la ex Secretaria, era la queja. En el fondo también un tema de dinero y un desconfío. Regístrese, comuníquese, publíquese, solo allí aparecían los nombres de las autoridades de la ACUMAR. En los restaurantes la comidilla era otra. “Que se arregle”  decían los firmantes. Un ex secretario de política ambiental provincial sentenciaba “a Felipe -por Solá-  le va a tocar el juicio histórico de entregar la jurisdicción”. Era la época en que Solá hacia todo lo posible para agradar a los Kirchner y un poco más también. O sea ayer. A su vez  para los intendentes de la cuenca un rol subalterno no era el anillo de compromiso. 

La Dra. Picolotti propone que se convoque sin demora a dicha Comisión y se abran asimismo las comisiones correspondientes a los restantes componentes, sin perjuicio de su tratamiento en el Reglamento de Organización Interno, esto es, los componentes “Salud”, “Educación”, “Residuos Sólidos Urbanos”, “Cuerpo de Agua”, “Infraestructura”, “Ordenamiento Ambiental del Territorio” y “Control”.
La propuesta es aprobada por unanimidad.
El Dr. Aldo Marconetto propone que la mesa de Salud tenga en su denominación el agregado de “e inclusión social”. Se registra la moción para su oportunidad.

La comedia de acciones tenía un ilustrado power point. Allí se veía un basural con una señora que al pasar al otro slide daba de comer a las palomas. La misma cuenca. La idea de una autoridad interjurisdiccional no es mala, el tema es hacerla funcionar. De las 1500 inspecciones   -declamadas- los funcionarios integrantes de la ACUMAR decían que no tenían acceso a las actas. Pero tenían que firmar y reclamar todo el tiempo hasta que el tiempo se agotó. En la reunión de ayer surgió una larga lista de incumplimientos.  Pero se olvidaron de la política.     

 

H2O versión Argentina

Derroche, sequía, inundaciones, aludes, lluvias, contaminación, es el agua en Argentina.   El mundo vive una crisis hídrica. Debido a la demanda por el crecimiento demográfico la escasez de agua no es ficción. Las actividades antrópicas impactan en los recursos naturales y especialmente en los que no son renovables. Sin agua no hay alimentos y no hay vida. 
El uso del recurso en Argentina es irracional. La inmensidad del Río de La Plata no condice con el panorama del agua que consumen los habitantes de las zonas aledañas, donde hay napas subterráneas deprimidas y plantas potabilizadoras desbordadas.
No hay cuenca del área Metropolitana de la ciudad y la provincia de Buenos Aires que no esté contaminada tanto por la actividad industrial (vuelcos de efluentes), como agrícolas (pesticidas), y finalmente por residuos.
El emblemático Riachuelo no está solo. El arroyo El Gato en La Plata tiene los mismos niveles de contaminación, y lista se completa en el resto de las provincias argentinas. En el país la lucha de los pueblos por la actividad minera crece. Es lógica la preocupación de los pueblos con respecto a la actividad minera, ya que además de consumir grandes cantidades de agua, la explotación minera contamina los cursos de agua.
Otro tema que ilustra este panorama se lo lleva el Acuífero Guaraní. Terminado el proyecto internacional, financiado por el Banco Mundial y la OEA, se le ofreció a la Argentina una continuación del mismo con una importante donación. El gobierno de Entre Ríos se negó y por lo tanto se discontinuaron las investigaciones. Se trata del mismo gobierno provincial que durante años tuvo una cartera de ambiente ultra minimizada y que entraña en su territorio el famoso río Uruguay.
Un párrafo aparte se lo lleva el modelo industrial donde el derroche en los sistemas productivos es un modelo a seguir en muchas industrias.
El alud en la localidad salteña de Tartagal, el aniversario de la inundación en La Plata, como la baja de la laguna de Chascomús deben servir para pensar y ejecutar políticas acordes en el corto plazo. Las muertes y las pérdidas económicas deben tener respuestas acordes a la magnitud de la problemática. La intervención en el ambiente no es cualquier negocio.